1.05.2014

20.14

No puedo considerar este año (2013) como bueno o malo porque ha habido momentos de todo tipo. Lo que sí he de decir, es que ha sido un año de cambios; de transformaciones, tanto externas como internas, tanto dentro de mi grupo social como en mi vida personal.
Ha habido mucho dolor, sobre todo al principio. Creo que entré demasiado fuerte en el nuevo año y él no estaba preparado, (o quizás fue al revés). El caso es que, de tan rápido que iba, no vi la farola y me choqué contra ella. Supongo que serían las tres de la mañana, y supongo que aquél no era un barrio muy transitado, pues nadie vino a levantarme. La noche caía cada vez más fría, y yo me había dejado el abrigo en casa. 
Así que tuve que aprender a levantarme por mi cuenta.
Pero no lo hice del todo sola, sino que me apoyé en la pared, por ejemplo, y me agarré, para ponerme en pie, a la misma farola que me había tirado.
Creía que la calle estaba desierta, pero me olvidé de que en los desiertos siempre hay arena.
La vida es así; creemos estar solos, pero tenemos mucho apoyo detrás; quizás no es el apoyo "fácil" ni el apoyo que esperábamos; es el apoyo que nos deja ahí tirados hasta que nos demos cuenta de que nosotros mismos somos capaces de levantarnos. Pero está ahí, al fin y al cabo, acompañándonos.
En este año me he dado cuenta de que cada vez que caigo me es más fácil levantarme, y no al contrario. Fue en este año en el que he visto mi verdadera fuerza y cómo se desarrollaba; he luchado contra lo que los demás querían que fuera y me he ganado a mí misma
Ha habido decepciones y caídas; luchas y logros; llantos y alegrías.
Ha habido reflexión, mucha reflexión, y me he ido formando como persona.
No te puedo decir que este año ha sido bueno o malo.
Pero te puedo afirmar que éste ha sido uno de los que más me han cambiado.


2013 2014


















Once you've accepted your flaws no one can use them against you.
Unkwon.


Me despido definitivamente del 2013.
No como de un amigo,
no como de un enemigo,
sino como de un maestro.

2014, prepárate, 
porque el catorce es mi número
y voy a hacerle justicia.

10.12.2013

A brown fight for some blue eyes.

Pies hundidos deslizándose sobre el encharcado barro, hierbas húmedas acariciando las piernas gráciles y esbeltas que alzan su ligero torso. La fina tela que tiene por vertido se mueve vaporosa con cada paso que da. Está en un iluminado claro, pero ante ella se alzan, fantasmagóricas y misteriosas, las siluetas de los oscuros árboles que conforman el bosque: tan gruesos como grotescos, troncos que acaban en ramas desnudas.
¿Te atreverás a cruzar al otro lado? ¿Serás capaz... de entrar en el bosque?
Lar ramas de los innumerables esqueletos de madera parecen reírse mientras el viento lleva las palabras a todos los rincones del lugar.
Ella parece dudar. Sus labio inferior cae débilmente, dejando entrar un amargo olor en su boca; sus pestañas caen también, y, como el aleteo de un colibrí, regresan a su sitio rápidamente. Ella duda. Pero enseguida su mente construye una imagen en su cabeza. Cierra los ojos y en sus párpados, como si de lonas blancas se tratase, se refleja la imagen que su mente le proyecta.
Dos cálidos ojos azules le devuelven la mirada desde el interior de sus propios párpados.
Ella conoce esos ojos, ella ama esos ojos.
Así que cuando abre los suyos propios y el oscuro bosque se recrea ante ella, solo se ve una firme decisión castaña en sus profundas pupilas.

10.06.2013

Esas derrotas que saben tan mal...

...que te dejan la boca seca y los ojos amargos; esas derrotas que te hacen bajar la cabeza, esconder la rabia y dar pasos largos para huir de ellas; esas derrotas que te aprietan los dientes y te muerden la lengua; esas derrotas que escuecen; esas derrotas que queman con lágrimas el fondo de la garganta; esas derrotas que te dejan vacío, en las que piensas en casa cuando acaba el partido; esas derrotas que respiras hondo y pasan a ser parte de ti.
Esas derrotas, las que están a punto de acabar con nuestra fuerza, son con las que realmente maduramos y las que nos hacen mejores cada día.



I LOVE BASKETBALL.
-EVEN GRAVITY CAN'T KEEP US DOWN-

10.03.2013

No puedo enfrentarme a él; la droga nos hace adictos, y él es mi heroína.

Supongo que las cosas se nos escapan por miedo a aprovechar las oportunidades que se nos presentan. Así que eso explica por qué llevo llevo años dejándole escapar, porque me da miedo coger alguna de las oportunidades que se ponen en mi camino y usarla a mi favor.
Huyo de ellas, las esquivo; me resulta imposible enfrentarme a él, a su ojos azules que hacen que mis pensamientos dejen de tener sentido, a su sonrisa que hace que se vuelvan locos mis sentidos; a su risa, que se quedó grabada en mi mente desde el primer momento, al sonido de su voz que hace eco en mis oídos. No puedo enfrentarme a él, porque la droga nos hace adictos, y él es mi heroína. No podría soportar ser una yonki de sus miradas o una dependiende de sus sonrisas.
Aunque supongo que podría coger una de las oportunidades. Aprovecharla, solo por ver si da resultado.
Pero supongo que soy cobarde, que más que enfrentarme a él, temo enfrentarme a un rechazo, a un mirada que se desvía y unos labios que gesticulan  un "no, lo siento".
Llevo años pensando que será así, que no sirve de nada intentarlo, que es preferible seguir idealizándolo en un pequeño rincón de mi mente, seguir observándole con cuidado mientras él no mira, callándome cuando está cerca y envidiando a aquéllas otras que sí se atreven a coger las oportunidades y acercarse a él.
Porque todo me indica que será así, aunque siempre hay una pequeña parte de mi, una parte que no entiende de fracasos porque no atiende a la cordura, y que siempre que le tengo cerca susurra con esperanza: "¿y si sale bien?"

9.24.2013

Lo fatal


Dichoso el árbol que es apenas sensitivo,

y más la piedra dura, porque esa ya no siente,

pues no hay dolor más grande que el dolor de ser vivo,

ni mayor pesadumbre que la vida consciente. 


Ser, y no saber nada, y ser sin rumbo cierto,

y el temor de haber sido y un futuro terror…

Y el espanto seguro de estar mañana muerto,

y sufrir por la vida y por la sombra y por 


lo que no conocemos y apenas sospechamos,

y la carne que tienta con sus frescos racimos

y la tumba que aguarda con sus fúnebres ramos,

¡y no saber adónde vamos,

ni de dónde venimos…! 

—Rubén Darío.



Rubén Darío: poeta nicarangüense impulsor del modernismo literario en el mundo y uno de los poetas que más me ha influido. Este poema, Lo fatal, es sin duda mi favorito; desde el principio me sentí intrigada por sus palabras, y no podía dejar de analizar cada verso con creciente emoción; las paradojas me enamoran y los significados me sobrecogen. Es una obra de arte que consigue conmoverme en tan solo 3 estrofas llenas de sabiduría esperando a ser reflexionada.