9.08.2012
—Hola.
—Hola.
—¿Qué tal?
—Bien, ¿y tú?
—Bien.
¿Por qué las cosas se vuelven tan distantes? Antes era más que un saludo, cuando hablabas con un amigo podías pasarte horas sin callar, sonriendo y siempre con algo nuevo que contar. Hoy en día las relaciones se basan en agregar el perfil virtual de tus amigos a tu perfil virtual. Casi ya no os veis en persona, casi no escucháis la voz del otro, os basta con un par de fotos que muestren lo que estáis haciendo y unas cuantas palabras a través de un chat.
Lo siento, siento no encajar en esta nueva amistad, en este nuevo mundillo de la vida virtual, pero a mi me gusta sentir a mi amigos cerca. Porque una amistad no se basa solo en palabras o imágenes, una amistad es aquella que está a tu lado, y sin verla ni escucharla, sabes que está ahí.
8.02.2012
¿Madurar? ¿Para qué? Si lo primero que madura, es lo primero que se pudre.
Como en las películas, una canción suena de fondo cada día en mi vida. Hoy se escucha Forever Young dentro de mi cabeza.
Últimamente me dicen que tengo que madurar: que tengo que dejar de ver mis películas de Disney favoritas, que tengo que dejar de creer en cosas que en su día me hicieron feliz, que tengo que dejar de hacer el estúpido todo el rato, de poner caras raras delante del espejo, de disfrazarme y reírme por todo, de imitar acentos y cantar desafinando a todo pulmón. Me dicen que tengo que crecer, dejar atrás mis peluches, que tantas veces me vieron llorar; que tengo que dejar de creer en cuentos de hadas, que tengo que dejar de intentar de contar las estrellas, porque es imposible, que tengo que dejar de comer dulce a escondidas y preocuparme más por mi aspecto que por la serie que ponen a las cinco en la tele. ¿Madurar? Madurar quiere decir dejar atrás mis canicas, romper las promesas que me hice cuando vi por primera vez Peter Pan, olvidar mis muñecas,
En resumen, quieren que deje atrás mi infancia, pero al hacerlo, dejaría atrás una parte de mi que me hizo muy feliz.
7.20.2012
She will be loved.
Esa chica, la de la mirada soñadora y la sonrisa rota, la que mira el fondo de su botella en busca de un poco más de bebida, la que se muerde el labio y mira la hora cada cinco segundos; la otra chica, la que está sola pero no se siente así, la que refleja el dolor en sus ojos, la que finge la sonrisa y sale a la calle a intentar vivir un nuevo día; la chica de ahí, la que no finge, la que cree que está mejor sola, la que piensa que una mujer no necesita de un hombre para ser feliz, la que sonríe por placer y se cree indestructible; también está aquella chica, la que no sabe lo que es el amor, la que no ha probado sus placeres y tampoco a pagado su precio, la inocente que camina buscando un poco de esa droga que vuelve a los enamorados adictos; y luego está esta otra chica, la que está delante de la pantalla del ordenador, preguntándose cómo será esto de lo que hablo, la que lee estas palabras en su mente.
Todas estas chicas, todas ellas, ¿sabéis qué? Ellas serán amadas. ¿Por qué? Porque todas se lo merecen, todas se merecen probar la píldora del amor.
I'm gonna love you like I've never been broken.
Todas estas chicas, todas ellas, ¿sabéis qué? Ellas serán amadas. ¿Por qué? Porque todas se lo merecen, todas se merecen probar la píldora del amor.
7.16.2012
You were everything that I wanted.
Nos creíamos los protagonistas de un cuento de hadas del siglo XXI; tú, mi príncipe azul sobre tu coche blanco, yo, tu princesa, con mis vaqueros y mis converses. Y decíamos que sería así para siempre, y que seríamos felices y comeríamos perdices, aunque en repetidas ocasiones te dije que eso no sería así, porque los cuentos de hadas, por mucho que me doliera admitirlo, solo eran eso, cuentos. Y repetidamente tu negaste cada una de mis palabras, yo te decía que llegaría el día en el que el encanto que nos rodeaba se rompería.
Y no tuvimos que esperar mucho para que las predicciones se hicieran ciertas. Recuerdo ese día, recuerdo cuando la vi, cuando llegó al local sobre 15 centímetros de tacón de aguja, con esa minifalda, ese escote y esa mirada que la hacía parecer inalcanzable. Caíste rendido cuando respiraste su perfume, lo vi en tu mirada, en la forma en la que hablabas con ella, en ese aire de galán.
Y ahora estoy yo sola en el salón; una lata de comida preparada está tirada en el suelo, una copa de vino tinto sobre la mesa y un cigarro entre mis labios: tu foto rota en la chimenea, los pulmones llenos de humo, la mirada perdida en un punto de la pared; la estancia impregnada por las cenizas del tabaco sabe amarga, amarga como mi estado de ánimo en estos momentos. My happy ending suena por los altavoces ocupando el poco oxígeno que queda en la habitación. Escucho la música, su melodía, su letra; la voz de Avril se queda grabada en mi mente susurrando we were meant to be, supposed to be, but we lost it junto a tus recuerdos. La canción acaba, pero enseguida el modo replay hace que vuelva a sonar, para recordarme una y otra vez por qué estoy así, por qué mi cama está vacía, por qué no compartes tus labios conmigo. Le doy una calada al cigarro y entre el humo que sale de mi boca se escapa un "te lo dije".
Y no tuvimos que esperar mucho para que las predicciones se hicieran ciertas. Recuerdo ese día, recuerdo cuando la vi, cuando llegó al local sobre 15 centímetros de tacón de aguja, con esa minifalda, ese escote y esa mirada que la hacía parecer inalcanzable. Caíste rendido cuando respiraste su perfume, lo vi en tu mirada, en la forma en la que hablabas con ella, en ese aire de galán.
Y ahora estoy yo sola en el salón; una lata de comida preparada está tirada en el suelo, una copa de vino tinto sobre la mesa y un cigarro entre mis labios: tu foto rota en la chimenea, los pulmones llenos de humo, la mirada perdida en un punto de la pared; la estancia impregnada por las cenizas del tabaco sabe amarga, amarga como mi estado de ánimo en estos momentos. My happy ending suena por los altavoces ocupando el poco oxígeno que queda en la habitación. Escucho la música, su melodía, su letra; la voz de Avril se queda grabada en mi mente susurrando we were meant to be, supposed to be, but we lost it junto a tus recuerdos. La canción acaba, pero enseguida el modo replay hace que vuelva a sonar, para recordarme una y otra vez por qué estoy así, por qué mi cama está vacía, por qué no compartes tus labios conmigo. Le doy una calada al cigarro y entre el humo que sale de mi boca se escapa un "te lo dije".
7.13.2012
Que no te vea no significa que no esté junto a ti.
Te busco entre las calles de un pequeño pueblo, en la mirada de los niños inocentes, en el ajetreo de la gran ciudad, en las manos de un compañero, en el abrazo de una madre, en el fondo del mar, en los labios de un mudo; te busco en el borde de los acantilado, en las historias de un veterano, en las canas de un abuelo, en las risas de la gente, en las noches tristes y las tormentas invernales. Te busco en todas partes, en cada esquina, en cada recoveco, en cada rincón del mundo. Te busco y te busco, pero no te encuentro. Te siento cerca de mi en todos los lugares a los que voy, en cada experiencia que vivo; te siento conmigo en la soledad, entre la multitud; en la nada sé que estás tú. Te siento tan cerca, y a la vez tan lejos.
Y me siento frustrada, porque por mucho que te busque y te sienta,no te encuentro.
Finalmente dejo de buscar, tu presencia sigue conmigo, y me paro a pensar en que tal vez no tenía que buscarte, porque tú ya me habías encontrado y te habías instalado en mi corazón. Y aún así me acompañaste en mi búsqueda, susurrándome que estabas cerca; estuviste cuando me rendí, cuando me preguntaba dónde te encontraría, y, como a una adivinanza a la que no le encontraba respuesta, tú me ayudaste a resolverla.
Gracias por estar siempre junto a mi, Dios.
Los ojos no son capaces de ver los sentimientos que guarda mi alma, ni ésta es capaz de descubrir los secretos que esconden tus ojos.
Y me siento frustrada, porque por mucho que te busque y te sienta,
Finalmente dejo de buscar, tu presencia sigue conmigo, y me paro a pensar en que tal vez no tenía que buscarte, porque tú ya me habías encontrado y te habías instalado en mi corazón. Y aún así me acompañaste en mi búsqueda, susurrándome que estabas cerca; estuviste cuando me rendí, cuando me preguntaba dónde te encontraría, y, como a una adivinanza a la que no le encontraba respuesta, tú me ayudaste a resolverla.
Gracias por estar siempre junto a mi, Dios.
Los ojos no son capaces de ver los sentimientos que guarda mi alma, ni ésta es capaz de descubrir los secretos que esconden tus ojos.
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